Hasta hace poco, cuando hablábamos de visibilidad orgánica, terminábamos mirando casi siempre los mismos datos: posiciones, impresiones, clics, tráfico… Hoy todo eso sigue siendo importante, pero hay una pregunta nueva que merece nuestra atención: ¿qué ocurre cuando alguien pregunta a una IA por nuestro sector, nuestros productos o una necesidad que nuestro negocio puede resolver?
Porque aparecer en una respuesta generada por inteligencia artificial puede significar cosas muy distintas.
Una IA puede utilizar un artículo de tu web como fuente. Puede mencionar tu empresa porque la ha encontrado relacionada con un tema. O puede ir un paso más allá y recomendar tu marca cuando alguien pregunta dónde comprar un producto o qué empresa elegir.
En Geotelecom llevamos tiempo trabajando el SEO para IA dentro de nuestros proyectos y queríamos comprobar qué estaba sucediendo más allá de la teoría. Así que hemos hecho algo bastante sencillo: preguntar, repetir las búsquedas, cambiar su intención y comparar las respuestas.
Las pruebas las hemos realizado en octubre de 2026 con Google (Vista creada con IA), ChatGPT y Claude, sobre proyectos reales que gestionamos. Las respuestas de estos sistemas cambian con frecuencia, así que conviene leer lo que sigue como una fotografía de ese momento. Aun así, los resultados nos han servido para confirmar algo importante: hablar simplemente de “posicionar en IA” se queda corto.
¿Qué diferencia hay entre una citación y una recomendación en IA?
Una citación es cuando una IA utiliza una página de tu web como fuente para construir su respuesta: tu contenido aporta información. Una recomendación es cuando la IA incluye tu marca entre las opciones que propone al usuario: tu empresa forma parte de la respuesta. Y entre ambas hay un punto intermedio, la mención, en la que la IA nombra la marca sin enlazar su web ni recomendarla expresamente.
Se entiende mejor con un ejemplo. Empecemos por una búsqueda informacional: “¿Cuánto dinero necesito para empezar a invertir en oro?” Si la respuesta se apoya en el artículo de una empresa especializada en metales preciosos para explicar cuánto capital hace falta, tenemos una citación: la web está actuando como fuente.
Ahora cambiemos la consulta a una búsqueda comercial: “¿Cuáles son las mejores tiendas para comprar oro online en España?” Si esa misma empresa aparece entre las opciones propuestas, tenemos una recomendación. Ya no aporta solo información: la propia marca forma parte de la respuesta a una necesidad comercial.
La diferencia importa. Una citación puede reforzar nuestra autoridad sobre un tema, mientras que una recomendación nos introduce en una conversación mucho más próxima a una decisión de compra. Y una no implica necesariamente la otra.
¿Cuándo utiliza una IA una web como fuente?
Según lo que hemos observado, una IA tiende a utilizar una web como fuente cuando tiene una página que responde de forma específica a la pregunta que se le plantea. No basta con hablar del tema en general: funcionan mejor los contenidos creados para resolver una duda concreta.
No podemos afirmar que esto ocurra siempre ni que exista una relación directa de causa y efecto. Los sistemas generativos no ofrecen una fórmula cerrada que permita garantizar qué URL van a seleccionar. Pero sí hemos visto un patrón, y lo comprobamos en uno de nuestros proyectos.
Se trata de un proyecto del sector de los metales preciosos. Llevamos años trabajando su blog y su autoridad de marca, con una estrategia SEO que incluye link building. Al principio necesitábamos construir una base de contenidos alrededor de temáticas relativamente amplias del sector. Con el tiempo hemos podido profundizar mucho más y trabajar dudas específicas: cuánto dinero hace falta para empezar a invertir, diferencias entre bullion y numismática, liquidez de determinadas monedas o cuándo puede interesar vender oro.
Decidimos comprobar qué ocurría al trasladar algunas de esas preguntas directamente a los buscadores con IA.
De una búsqueda concreta a una fuente
Preguntamos en Google: “¿Cuánto dinero necesito para empezar a invertir en oro?”
La Vista creada con IA utilizó como una de sus fuentes el artículo específico que habíamos trabajado sobre esa cuestión.

Seguimos probando:
“¿Es mejor comprar lingotes o monedas de oro para invertir?”
Otra URL del proyecto entre las fuentes.
“¿Qué monedas de oro son más fáciles de vender en Europa?”
De nuevo aparece contenido del blog.
“¿Qué diferencia hay entre bullion y numismática?”
La IA vuelve a recurrir a una página que aborda específicamente esa duda.
En las cuatro consultas que probamos, la respuesta utilizó una URL del blog del proyecto entre sus fuentes.
Lo que sí podemos comprobar es el resultado: varios contenidos creados para responder a preguntas muy concretas están siendo utilizados como fuentes cuando los usuarios plantean precisamente esas preguntas.
Y esto refuerza algo que llevamos tiempo trabajando en SEO: no todo pasa por perseguir la keyword con mayor volumen. Una duda específica puede acercarnos mucho más a una necesidad real.
¿Qué hace que una IA recomiende una marca?
No hemos encontrado un único factor. En nuestras pruebas, lo que más cambió el resultado fue la intención de la consulta, el motor de IA que respondía y las fuentes en las que se apoyaba la respuesta, propias o externas.
Lo vimos al plantear consultas con una intención comercial clara en dos ecommerce de sectores muy diferentes: uno especializado en metales preciosos y otro del sector de las mascotas.
Una marca no aparece siempre
El proyecto del sector mascotas tiene mucha autoridad en el blog: tratamos desde razas y recomendación de gamas de pienso hasta actualidad del sector. Además, trabajamos el SEO de las fichas de producto, con preguntas frecuentes y la información clave bien marcada, y cuidamos el interlinking entre contenidos, categorías y productos.
Aun con ese trabajo detrás, hicimos seis consultas genéricas relacionadas con comprar comida y pienso para perros.
La empresa apareció en cuatro. La IA la incluía en varias de las consultas sobre tiendas recomendadas, mejores tiendas o dónde comprar pienso online, e incluso en alguna centrada en ofertas, pero no en todas: el resultado cambiaba al modificar la forma de preguntar.

Fíjate también en las fuentes que acompañan cada recomendación: la IA no se apoya solo en la web de la tienda.
Después hicimos la prueba con diferentes marcas de alimentación animal. Solo apareció al preguntar por una de ellas.
Esto cambia bastante la pregunta que deberíamos hacernos. En lugar de: “¿Mi empresa posiciona en IA?”Quizá deberíamos preguntar: “¿Para qué necesidades relaciona la IA mi marca con una posible solución?“
Porque una tienda puede aparecer en una consulta y desaparecer en otra muy parecida, y no siempre es fácil saber por qué.
La visibilidad también cambia según la IA
Con el ecommerce de metales preciosos encontramos una presencia comercial mucho más recurrente.
La empresa aparecía al preguntar dónde comprar oro en España, qué tiendas de oro de inversión elegir, dónde comprar lingotes de forma segura o qué opciones existen para adquirir monedas.
Después formulamos una pregunta mucho más concreta:
“Tengo 500 € para invertir en oro físico, ¿dónde podría comprarlo?”
ChatGPT llegó a recuperar una ficha de producto concreta de un lingote de 2,5 gramos y la utilizó como una de las opciones que encajaban con ese presupuesto.
Probamos la misma pregunta en Claude.
La respuesta explicó qué tipo de producto podía comprarse con 500 €, habló de lingotes pequeños, monedas y distribuidores especializados, pero nuestro proyecto no aparecía.

Misma intención. Dos motores. Dos resultados diferentes.
Por eso es complicado hablar de una única “posición” en IA.
Una IA puede apoyarse en fuentes externas para hablar de tu marca
Esta ha sido una de las partes más interesantes de las pruebas.
Preguntamos cuáles eran las mejores tiendas para comprar oro online en España. La IA partía de información procedente de un comparador para construir parte de la selección, pero, al desarrollar la información sobre el proyecto con el que trabajamos, recurría directamente a su web oficial para hablar de catálogo, fabricantes, envíos y recompra.
En esa misma respuesta, algunos competidores estaban respaldados por otras fuentes externas.
Esto nos interesa especialmente porque pone sobre la mesa algo que a veces olvidamos cuando hablamos de GEO: la autoridad de una marca no se construye únicamente dentro de su dominio.
Lo que otras webs dicen sobre ella, con qué productos la relacionan, en qué comparativas aparece o qué medios la consideran relevante también forma parte de su huella digital.
SEO, branding y reputación empiezan a mezclarse bastante más de lo que lo hacían hace unos años.
¿Cómo trabajar la visibilidad de una marca en IA?
Podemos trabajar cinco frentes: construir autoridad temática, atender las búsquedas long tail, facilitar que se entienda el negocio, reforzar la marca fuera del dominio y aportar experiencia propia. Ninguno garantiza una recomendación en ChatGPT, Gemini, Google AI Mode o cualquier otro motor, y si alguien promete una fórmula para aparecer siempre conviene cogerla con cautela.
Pero sí ayudan a que una marca sea más comprensible, relevante y reconocible dentro y fuera de su web.
Construye autoridad temática
No necesitamos escribir sobre absolutamente todo lo relacionado con nuestro sector. Necesitamos decidir en qué temas queremos que nuestra marca sea realmente una referencia.
Si vendes un producto especializado, trabaja las dudas que aparecen antes, durante y después de comprarlo. Si prestas un servicio, explica los problemas que resuelves, las decisiones que debe tomar el cliente y aquellos aspectos en los que tienes experiencia real.
En nuestro ejemplo de metales preciosos, el trabajo no consiste en repetir “invertir en oro” en veinte artículos. Hemos ido construyendo contenidos alrededor de preguntas diferentes y cada vez más específicas.
Es precisamente algo que ya hacemos dentro de una estrategia de posicionamiento SEO: construir relevancia alrededor de un negocio, no alrededor de una keyword aislada.
Trabaja las búsquedas long tail
La forma en la que preguntamos a una IA suele ser más conversacional.
No escribimos necesariamente “oro inversión”. Preguntamos “tengo 500 euros, ¿qué oro puedo comprar?” o “¿qué moneda será más fácil de vender dentro de unos años?”.
Eso hace que las búsquedas long tail y las necesidades concretas cobren todavía más sentido.
No significa abandonar las keywords de volumen. Significa ampliar el keyword research y pensar también en preguntas, comparaciones, situaciones y problemas reales.
En nuestro artículo sobre cómo está afectando AI Mode al SEO ya hablábamos precisamente de este cambio hacia consultas más desarrolladas.
Facilita que se entienda tu negocio
Hay una parte menos vistosa, pero imprescindible.
Una web debe dejar claro quién es la empresa, qué ofrece, en qué está especializada y cómo se relacionan sus contenidos, categorías, productos y servicios.
Aquí seguimos hablando de SEO de toda la vida: arquitectura, enlazado interno, contenidos bien estructurados, páginas corporativas completas, información coherente y datos estructurados cuando tienen sentido. Es lo que hacemos, por ejemplo, en el ecommerce de mascotas, donde cuidamos las fichas de producto con preguntas frecuentes e información clave bien estructurada.
No porque implementar Schema vaya a conseguir mágicamente una recomendación, sino porque facilitar la comprensión de nuestra web nunca ha dejado de ser parte del trabajo SEO.
Refuerza tu marca fuera de tu dominio
Esta parte nos hace pensar más después de nuestras pruebas.
Si una IA puede utilizar una fuente externa para justificar por qué incluye una empresa entre sus recomendaciones, no podemos limitar nuestra estrategia a trabajar nuestra propia web.
Link building, medios especializados, menciones de marca, comparadores, directorios relevantes, relaciones públicas digitales o contenidos de terceros pueden contribuir a construir una presencia más amplia.
En el proyecto de metales preciosos, por ejemplo, el link building y el trabajo de autoridad de marca forman parte de la estrategia desde hace tiempo. Con la búsqueda generativa, observar quién habla de una marca y qué dice de ella cobra todavía más interés, como vimos cuando la IA se apoyó en un comparador para construir su selección.
Aporta experiencia, no contenido por llenar el blog
La IA puede generar en segundos un artículo genérico sobre prácticamente cualquier tema. Competir produciendo más de lo mismo tiene cada vez menos sentido.
Datos propios, pruebas, experiencia con clientes, ejemplos, comparativas, conocimiento del producto o una visión profesional aportan algo mucho más difícil de replicar.
De hecho, este mismo artículo nace de ahí. Podríamos habernos limitado a escribir otra guía sobre qué son GEO y AEO, pero preferimos comprobar qué estaba ocurriendo en proyectos reales y contar también las pruebas donde la marca no aparecía.
Porque esas también nos enseñan algo.
SEO y GEO: ¿estamos haciendo algo realmente diferente?
No, no los vemos como dos estrategias separadas. Con la aparición del GEO (Generative Engine Optimization), AEO y todas las siglas que han llegado después, puede parecer que necesitamos olvidarnos de lo aprendido y empezar de cero. Nosotros no lo estamos viendo así: la base sigue siendo SEO, y lo que se amplía son los lugares en los que ese trabajo puede generar visibilidad.
Si quieres profundizar en las definiciones, ya las explicamos en nuestro artículo sobre GEO, AEO y el futuro del SEO, y en el del archivo llms.txt hablamos de una de las medidas técnicas que más se comenta.
En nuestra agencia SEO trabajamos ambas realidades dentro de una misma estrategia: conseguir que una empresa sea relevante allí donde sus potenciales clientes buscan información y toman decisiones.
¿Cómo medir si una marca está ganando visibilidad en IA?
Creando grupos de consultas relevantes y observando qué ocurre con el tiempo, no con capturas aisladas. Hacer una pregunta, conseguir una captura en la que aparece nuestra empresa y afirmar que “ya posicionamos en ChatGPT” aporta bastante poco.
No miramos únicamente si aparece o no la marca. Analizamos:
- Para qué preguntas aparece y para cuáles desaparece.
- Qué tipo de aparición es: una citación, una mención o una recomendación.
- Qué URL utiliza como fuente: home, categoría, producto, servicio o artículo.
- Qué fuentes externas aparecen asociadas a la marca.
- En qué motores se repite la presencia.
- Cómo cambia el resultado al modificar la intención de la consulta.
- Si esa visibilidad termina generando tráfico, leads o ventas que podamos identificar.
Para hacerlo combinamos herramientas como Google Search Console (consultas largas y conversacionales, y páginas con muchas impresiones y pocos clics), GA4 y Microsoft Clarity (tráfico desde dominios de IA y qué hacen esos usuarios al llegar), y Sistrix y Semrush (evolución de la visibilidad y comparación con competidores). Ninguna ofrece todavía una medición completa en IA, así que lo complementamos con pruebas manuales repetidas y registradas.
Hay algo más: no todo va a terminar reflejado en GA4.
Si alguien pregunta a una IA qué empresas debería valorar, ve nuestra marca y días después nos busca directamente en Google, atribuir ese recorrido es complicado. La ausencia de un clic desde ChatGPT no significa necesariamente que esa aparición no haya tenido valor.
Por eso la medición de la visibilidad generativa todavía tiene mucho camino por recorrer. Lo que sí podemos hacer ya es dejar de medirla únicamente con capturas aisladas.
El SEO no desaparece cuando cambia la búsqueda
Después de estas pruebas, y con las cautelas que hemos ido señalando, nuestra lectura es esta: no estamos sustituyendo SEO por GEO. Estamos ampliando el terreno.
Una estrategia SEO bien trabajada puede conseguir tráfico y posiciones en Google, pero también puede construir algo que ahora resulta todavía más importante: una relación clara entre una marca, su sector y aquello en lo que realmente tiene autoridad.
A veces esa autoridad se materializará en una URL citada por Google. Otras, en una recomendación de ChatGPT. Y habrá consultas en las que simplemente no apareceremos.
Precisamente por eso nuestra pregunta ya no puede ser únicamente “¿para qué keywords posicionamos?”.
También tenemos que empezar a preguntarnos para qué cuestiones nos consideran relevantes las IA, cómo presentan nuestra marca y qué fuentes utilizan para hablar de ella.
Porque conseguir visibilidad ya no consiste únicamente en ocupar una posición. Consiste en ser una de las respuestas que merece la pena tener en cuenta.
